¿Por qué lo hacemos?

Lo hacemos para:

  • Enseñarles a nuestros hijos (y a nosotros también) que la felicidad no está en lo material, sino en las experiencias vividas, en lo que se lleva adentro, en lo que somos, eso que nada ni nadie puede sacarte.
  • Conectarnos con la tierra en su estado más puro: acampar al borde de lagos infinitos, subir montañas, caminar sobre glaciares, descender volcanes, zigzaguear geiseres, tomar desiertos enteros y andar rutas desoladas, descansar en playas turquesas, atravesar selvas y cortar llanuras, admirar la inmensidad y llenarnos de energía.
  • Cambiar por un tiempo nuestra geografía de ciudad, el amontonamiento al que nos auto sometemos y que indefectiblemente termina por transformarnos en criaturas poco tolerantes y con aversión hacia el otro.
  • Conocer gente nueva, realidades diferentes, culturas distintas a la nuestra, hacer nuevos amigos.
  • Abandonar la comodidad de nuestra casa, que es muy linda y acogedora, pero nos adormece el espíritu, desapareciendo de a poco la curiosidad y las ganas de explorar que tenemos de niños.
  • Salir de la rutina, que está muy buena, porque nos da seguridad pero hace que el tiempo pase muy rápido.
  • Pasar tiempo en familia, tener anécdotas para contar toda la vida y crear recuerdos inolvidable en la historia de nuestros hijos.

De eso se trata este viaje, de aprender y de compartir.

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